El pasado viernes, un terremoto de magnitud 7,4 sacudió la costa del estado de Chiapas, México, con epicentro a 71 kilómetros al oeste-suroeste de Puerto Madero y una profundidad de 10 kilómetros, según datos preliminares del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El sismo fue percibido en varias zonas del sur de México y en países de Centroamérica, como Guatemala y El Salvador, donde se realizaron evacuaciones preventivas.
A pesar de la magnitud del evento, las autoridades mexicanas informaron que no se registraron daños significativos ni víctimas mortales, aunque se emitió una alerta de tsunami para sectores del litoral del Pacífico. Este contraste con la tragedia ocurrida en Venezuela el 24 de junio, donde dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 dejaron miles de muertos y heridos, invita a analizar las diferencias entre ambos escenarios.
Por qué México no sufrió daños graves
Existen varios factores que explican la ausencia de víctimas y daños materiales de gran escala en Chiapas:
- Ubicación del epicentro
- El sismo ocurrió en el mar, frente a la costa, lo que redujo el impacto directo sobre zonas urbanas densamente pobladas.
- En Venezuela, los terremotos tuvieron epicentros más cercanos a áreas urbanas y costeras, lo que multiplicó el efecto destructivo.
- Profundidad del sismo
- El terremoto en Chiapas se registró a 10 km de profundidad, lo que generó un movimiento fuerte pero más disperso.
- En Venezuela, la combinación de magnitudes altas y epicentros superficiales provocó sacudidas más violentas en tierra firme.
- Infraestructura y normas de construcción
- México, especialmente en zonas sísmicas como Chiapas y Oaxaca, cuenta con reglamentos de construcción antisísmica más estrictos, implementados tras experiencias devastadoras como el terremoto de 1985 en Ciudad de México.
- En Venezuela, gran parte de la infraestructura no estaba preparada para resistir movimientos telúricos de esa magnitud, lo que derivó en el colapso de 190 edificios y daños en cientos más.
- Preparación y cultura sísmica
- México tiene una cultura de prevención sísmica más arraigada: simulacros frecuentes, sistemas de alerta temprana y protocolos de evacuación.
- En Venezuela, la población no contaba con sistemas de alerta ni planes de evacuación masivos, lo que aumentó la vulnerabilidad.
Diferencias con Venezuela
El contraste entre ambos países se refleja en varios aspectos:
- Víctimas y daños
- En Chiapas no se reportaron muertes ni destrucción significativa.
- En Venezuela, los terremotos dejaron más de 4.000 fallecidos, 16.000 heridos y 2,1 millones de toneladas de escombros.
- Respuesta institucional
- México activó de inmediato protocolos de protección civil y emitió alerta de tsunami.
- En Venezuela, la respuesta fue más lenta y se centró en rescates improvisados, con posterior instalación de 89 campamentos transitorios para damnificados.
- Infraestructura crítica
- En México, los daños fueron mínimos en telecomunicaciones y servicios básicos.
- En Venezuela, se registraron graves afectaciones: ruptura de cables submarinos, colapso de hospitales y destrucción de viviendas.
- Ayuda internacional
- México, al no registrar daños graves, no requirió un despliegue masivo de ayuda externa.
- Venezuela recibió apoyo del FMI (346 millones de dólares) y de la ONU (274 millones de dólares) para atender la emergencia humanitaria.
Un recordatorio de vulnerabilidad
El terremoto en Chiapas demuestra que incluso movimientos telúricos de gran magnitud pueden tener consecuencias limitadas si se cumplen ciertos factores: epicentro alejado de zonas urbanas, infraestructura preparada y protocolos de prevención efectivos.
En contraste, la tragedia en Venezuela evidencia cómo la falta de preparación, la debilidad estructural y la cercanía del epicentro a áreas pobladas pueden convertir un evento natural en una catástrofe humanitaria.
Lecciones para el futuro
- Fortalecer normas de construcción: la experiencia mexicana muestra que invertir en infraestructura antisísmica salva vidas.
- Implementar sistemas de alerta temprana: contar con alarmas sísmicas y planes de evacuación reduce el riesgo de víctimas.
- Educación ciudadana: la cultura de prevención es clave para reaccionar de manera adecuada durante un sismo.
- Cooperación internacional: la ayuda externa es vital en países con menor capacidad de respuesta, como Venezuela.
El terremoto de 7,4 en Chiapas no dejó víctimas ni daños graves, mientras que los sismos en Venezuela provocaron una tragedia nacional. La diferencia radica en la preparación, la infraestructura y la respuesta institucional. Ambos casos recuerdan que los terremotos son inevitables, pero sus consecuencias pueden mitigarse con prevención y políticas públicas sólidas.
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