El presidente de la Confederación Nacional de Agricultores y Ganaderos (Confagan), José Agustín Campos, realizó un llamado al Ejecutivo Nacional para diseñar una política agroenergética inspirada en el principio de “sembrar el petróleo”. La propuesta busca vincular los recursos provenientes de los hidrocarburos con los sectores agrícola y turístico, con el objetivo de consolidar una estructura productiva sólida que funcione como motor clave para el desarrollo del país.
El concepto de “sembrar el petróleo”
La idea de “sembrar el petróleo” tiene raíces históricas en Venezuela. Fue planteada originalmente por el escritor y político Arturo Uslar Pietri en 1936, como una exhortación a invertir las riquezas petroleras en sectores productivos que garantizaran un desarrollo sostenible. Campos retoma este concepto y lo adapta al contexto actual, proponiendo un plan agropetrolero que integre energía y agricultura bajo una visión común.
“Debemos estructurar un plan agropetrolero en el que ambas áreas se integren bajo una visión agroenergética, permitiendo dinamizar e impulsar los diferentes flujos económicos de la nación”, señaló el dirigente gremial.
Diversidad del ecosistema productivo
Campos destacó que Venezuela cuenta con un ecosistema productivo diverso, capaz de abarcar múltiples rubros agrícolas y pecuarios. Esta diversidad, según explicó, es una ventaja estratégica que permitiría articular proyectos agroenergéticos con impacto directo en la economía nacional.
La propuesta contempla que los recursos del petróleo se canalicen hacia la modernización del sector agroalimentario, la incorporación de nuevas tecnologías y el fortalecimiento de la infraestructura rural.
Reconocimiento a la gestión tras los sismos
El dirigente gremial también valoró positivamente las medidas de contingencia aplicadas por la presidenta encargada Delcy Rodríguez tras los sismos del 24 de junio, calificándolas como oportunas y acertadas. Según Campos, estas acciones reflejan la capacidad del Estado para responder en momentos de crisis, aunque insistió en que deben complementarse con políticas de largo plazo que fortalezcan la producción nacional.
Optimismo frente al panorama nacional
A pesar del impacto del doble terremoto, Campos manifestó su confianza en el potencial productivo del país. Subrayó que el sector agroalimentario tiene la capacidad de consolidarse como eje transformador de la economía, recordando que actualmente Venezuela genera entre el 70 y el 80 % de los alimentos que componen el consumo nacional.
Este dato, según el dirigente, demuestra que el país cuenta con una base sólida para avanzar hacia la autosuficiencia y reducir la dependencia de importaciones, siempre que se logre articular una política agroenergética que canalice recursos hacia la producción.
Agricultura, energía y turismo como sectores integrados
La propuesta de Confagan no se limita al ámbito agrícola. Campos subrayó que el turismo también puede beneficiarse de una política agroenergética, al promover circuitos productivos que integren gastronomía, agroindustria y servicios turísticos.
De esta manera, los recursos del petróleo no solo se destinarían a sostener la economía, sino a diversificarla, generando empleo y fortaleciendo la identidad cultural del país.
Antecedentes históricos
El concepto de “sembrar el petróleo” ha sido mencionado en distintos momentos de la historia venezolana. Durante la segunda mitad del siglo XX, varios gobiernos intentaron aplicar políticas de diversificación económica, aunque muchas quedaron truncas por la dependencia del ingreso petrolero.
Campos considera que el contexto actual, marcado por la necesidad de reconstrucción tras los sismos y por la urgencia de generar confianza en el futuro, ofrece una oportunidad para retomar esa visión y adaptarla a las realidades del siglo XXI.
Retos y oportunidades
La implementación de una política agroenergética enfrenta varios retos:
- Financiamiento: garantizar que los recursos petroleros se destinen efectivamente a proyectos productivos.
- Transparencia: asegurar que las inversiones se realicen con criterios claros y auditables.
- Tecnología: incorporar innovación en el sector agrícola para aumentar la productividad.
- Sostenibilidad: diseñar proyectos que respeten el medio ambiente y promuevan un desarrollo equilibrado.
Al mismo tiempo, ofrece oportunidades para:
- Reducir la dependencia de importaciones.
- Generar empleo en zonas rurales.
- Fortalecer la seguridad alimentaria.
- Promover el turismo vinculado a la producción agrícola.
Un llamado a la acción
El planteamiento de Campos se suma a las voces que insisten en la necesidad de transformar el modelo económico venezolano. La vinculación entre hidrocarburos y agricultura podría convertirse en una estrategia para enfrentar los desafíos actuales y sentar las bases de un desarrollo sostenible.
La clave, según el dirigente, está en diseñar un plan técnico que permita aprovechar los recursos energéticos para impulsar la producción agroalimentaria y turística, garantizando así un crecimiento equilibrado y sustentable.
La propuesta de Confagan abre el debate sobre cómo Venezuela puede utilizar sus recursos petroleros para fortalecer sectores estratégicos y diversificar su economía. En un contexto marcado por la reconstrucción tras los sismos y la necesidad de generar confianza en el futuro, la idea de “sembrar el petróleo” vuelve a cobrar relevancia como un camino hacia la recuperación y el desarrollo.
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