Desde el 3 de enero, cuando un operativo estadounidense atacó Caracas y se llevó por la fuerza a Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores —hoy presos en Nueva York—, Venezuela atraviesa un escenario político y social difícil de imaginar meses atrás. El país vive un proceso de cambios acelerados en sus instituciones, leyes y relaciones internacionales, en medio de una crisis económica que sigue siendo el principal desafío para la población.
En este contexto, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y considerado el segundo dirigente más importante del chavismo después de su hermana, la presidenta Delcy Rodríguez, ofreció una entrevista en la que delineó la visión oficialista sobre el rumbo del país. Rodríguez evita hablar de “transición” y prefiere el término “nuevo momento político”, acuñado por Delcy, para describir la etapa actual.
Rodríguez asegura que la prioridad es reactivar la economía, levantar las sanciones internacionales y atraer inversión extranjera, especialmente en el sector petrolero. “Mantenemos unas relaciones con el Gobierno del presidente Trump basadas en el respeto, en la cooperación y en la necesidad de que avancemos en la economía”, afirmó, subrayando que el chavismo busca adaptar las leyes de hidrocarburos y minas para hacer más atractiva la inversión.
El dirigente reconoce que el país arrastra errores graves del pasado, como la hiperinflación, la corrupción y la falta de garantías políticas. “Tenemos que reconocer nuestros errores, porque si no lo hacemos podemos correr el riesgo de volver a repetirlos”, señaló. En su análisis, la crisis del 3 de enero fue un “trauma” que obligó al chavismo a replantear su estrategia y a buscar consensos más amplios.
Sobre la captura de Maduro, Rodríguez niega que haya habido traición interna y asegura que los principales dirigentes estaban en contacto con él hasta horas antes del operativo. También rechaza que Venezuela esté “tutelada” por Estados Unidos, aunque admite que existen sugerencias de empresas extranjeras en la elaboración de leyes. “Nadie va a venir a poner su dinero si no tiene la suficiente garantía o base legal”, dijo, defendiendo la necesidad de modernizar el marco jurídico.
En cuanto a las elecciones, Rodríguez evita comprometerse con plazos concretos. Tras los comicios presidenciales de julio de 2024, marcados por denuncias de fraude y falta de reconocimiento internacional, y las legislativas de 2025 con escasa participación opositora, el futuro electoral sigue siendo incierto. “Lo más importante ahorita es la economía. No podría decirles exactamente cuándo, ni siquiera cuál va a ser la primera elección”, afirmó, insistiendo en que antes de organizar comicios es necesario garantizar confianza en el árbitro electoral.
El tema de la oposición, y en particular de María Corina Machado, también estuvo presente en la entrevista. Rodríguez la acusó de persistir en una estrategia de violencia y de “tierra arrasada”, sugiriendo que su regreso al país podría implicar consecuencias legales. “Pareciera que no haya aprendido nada y ella persiste en su planteamiento de que sea la violencia la que se imponga”, dijo, aunque evitó confirmar si sería detenida en caso de volver.
Respecto a la unidad interna del chavismo, Rodríguez negó divisiones y aseguró que el movimiento está “más unido que nunca”. Reconoció, sin embargo, que se han cometido errores en materia de detenciones políticas y que se han pedido disculpas por casos de encarcelamientos indebidos.
La relación con España y Europa también fue abordada. Rodríguez destacó el papel del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero como mediador y consideró que las empresas privadas europeas se han adaptado más rápido que los gobiernos al nuevo escenario político venezolano. “Europa es muy lenta. Nosotros vamos rápido”, afirmó, sugiriendo que el país busca acelerar acuerdos y atraer capital extranjero.
Sobre la libertad de prensa, Rodríguez reconoció que debe respetarse de manera irrestricta, aunque criticó la parcialidad de los medios. “Cada vez más, los medios han abandonado su condición de ser imparciales. Pero aun en esa condición, tiene que respetarse la libertad de expresión”, señaló.
En definitiva, la entrevista refleja la estrategia del chavismo tras la salida de Maduro: recomponer legitimidad interna e internacional, priorizar la economía y mantener un discurso de cooperación con Estados Unidos, mientras se evita comprometerse con un calendario electoral inmediato. El “nuevo momento político” que describe Rodríguez busca proyectar estabilidad y apertura, aunque las tensiones con la oposición y la incertidumbre sobre el futuro democrático del país siguen marcando el horizonte.
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