La crisis nacional, agravada por los recientes terremotos, ha puesto en evidencia la fragilidad de los servicios básicos en Margarita y Coche. El deterioro del suministro de agua y electricidad amenaza gravemente la actividad económica y turística de la región insular, mientras la limitada conectividad aérea tras los daños en Maiquetía profundiza la sensación de aislamiento.
Precariedad de los servicios
Aunque se reconocen los esfuerzos realizados por las autoridades, la realidad es que la precariedad del agua y la electricidad compromete la vida cotidiana de las familias y la estabilidad de los sectores productivos. El profesor Morel Rodríguez Ávila advierte que sorprende la ausencia de un Plan de Contingencia regional, en un escenario que exige previsión, disciplina y gestión técnica seria.
“El agua debe distribuirse sin discriminación y el servicio eléctrico requiere vigilancia técnica constante para evitar pérdidas económicas y daños sociales”, señaló.
Urgencia de planificación real
Rodríguez insiste en que Nueva Esparta necesita una planificación real y efectiva. La propuesta incluye:
- Monitoreo permanente de fallas en agua y electricidad.
- Distribución equitativa de recursos sin privilegios políticos.
- Refuerzo de plantas críticas para garantizar continuidad en el servicio.
- Acuerdos institucionales que blinden la economía insular frente a emergencias.
Vocación turística en riesgo
La economía de Margarita y Coche depende en gran medida del turismo. Sin agua y electricidad confiables, los hoteles, restaurantes y comercios enfrentan pérdidas irreparables. La conectividad aérea limitada tras los daños en Maiquetía agrava la situación, reduciendo el flujo de visitantes y afectando la imagen internacional de la región.
Llamado a la unión nacional
El profesor Rodríguez subraya que la crisis exige una respuesta conjunta que involucre al gobierno, organismos multilaterales, ONG, el sistema financiero y la diáspora venezolana. “Tiene que haber una unión nacional que involucre al gobierno, a la diáspora, a los organismos multilaterales, a las ONG, a la Cruz Roja, los bancos nacionales e internacionales”, manifestó.
La emergencia en Nueva Esparta es un recordatorio de que la gestión pública no admite improvisaciones ni “folklorismos”. El agua y la electricidad son pilares de la vida social y económica, y su deterioro amenaza la vocación turística de Margarita y Coche.
La región necesita un plan de contingencia serio, transparente y con visión de futuro. Solo así será posible garantizar el bienestar de las familias y preservar la identidad insular frente a los desafíos actuales.
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