El Gobierno de Suecia anunció un giro en su política educativa al promover nuevamente el uso de libros de texto, papel y lápiz en las escuelas, con el objetivo de frenar la caída en los niveles de alfabetización.
Vuelta al libro impreso
En un instituto de Nacka, cerca de Estocolmo, los estudiantes han reemplazado las plataformas digitales por materiales impresos, que habían dejado de utilizar hace algunos años. La medida busca reforzar las competencias básicas de lectura y escritura, tras constatar que el uso intensivo de dispositivos electrónicos no estaba logrando los resultados esperados.
Cambio de enfoque
En 2019, Suecia había incluido el uso obligatorio de tabletas en escuelas infantiles, con la intención de preparar a los más pequeños en capacidades digitales. Sin embargo, la gestión actual considera necesario revertir esa tendencia y volver a métodos tradicionales que fortalezcan la comprensión lectora y el aprendizaje profundo.
Prohibición de celulares
Como parte de esta nueva política, este año entrará en vigencia una prohibición del uso de celulares dentro de las instituciones educativas, incluso si se emplean con fines pedagógicos. La medida busca reducir distracciones y garantizar que los estudiantes se concentren en el aprendizaje.
Suecia apuesta por un modelo educativo que combina innovación con tradición, priorizando la alfabetización y el desarrollo de habilidades cognitivas fundamentales. El regreso a los libros impresos y la limitación de dispositivos electrónicos marcan un cambio de rumbo en la estrategia educativa del país.
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