El presidente de Colombia, Gustavo Petro, planteó este viernes la conveniencia de que el chavismo y el movimiento opositor en Venezuela formen durante uno o dos años un gobierno común de cogobernanza, con el objetivo de generar confianza entre ambas partes y abrir el camino hacia unas elecciones libres.
Una etapa de transición política
En su intervención en Los Desayunos de RTVE y EFE, Petro señaló:
“Tienen que cogobernar un tiempo para darse confianza”.
El mandatario colombiano considera que esta etapa de uno o dos años permitiría desembocar en unas elecciones verdaderamente libres, en las que podría surgir una alternativa política que no sustente la economía venezolana en el petróleo. La propuesta se presenta como un mecanismo de transición que busca superar la polarización y ofrecer garantías a ambos bloques.
La “maldición del petróleo”
Petro reivindicó la necesidad de una Venezuela que supere la dependencia del crudo, planteando que la cogobernanza sería un instrumento para abrir el camino hacia un modelo económico distinto y más sostenible. Según sus palabras, el país debe dejar atrás la “maldición del petróleo”, que ha condicionado su desarrollo y ha generado ciclos de crisis recurrentes.
El presidente colombiano insistió en que la diversificación económica es clave para garantizar estabilidad y oportunidades, y que un gobierno compartido podría sentar las bases de un nuevo pacto social.
Reacciones en Venezuela
La propuesta de Petro ha generado debate en Venezuela. Sectores de la oposición consideran que la cogobernanza podría ser una oportunidad para garantizar condiciones de equidad en un proceso electoral futuro, siempre que existan mecanismos de supervisión internacional y garantías de respeto a los derechos políticos.
Por su parte, voceros del chavismo han señalado que cualquier iniciativa debe reconocer la legitimidad de las instituciones actuales, aunque algunos sectores han mostrado disposición a explorar fórmulas de diálogo que permitan reducir la tensión política.
Contexto internacional
La propuesta de Petro se suma a los esfuerzos de distintos actores internacionales por encontrar una salida negociada a la crisis venezolana. Organismos multilaterales y gobiernos de la región han insistido en la necesidad de elecciones libres y transparentes, pero también en la importancia de generar confianza entre las partes.
En este sentido, la cogobernanza aparece como una fórmula inédita que podría servir de puente entre dos proyectos políticos enfrentados, siempre que se logre un acuerdo sobre los términos y la duración de la etapa de transición.
Desafíos de la cogobernanza
La implementación de un gobierno compartido no está exenta de dificultades. Entre los principales retos se encuentran:
- Definir competencias claras para cada bloque político.
- Garantizar la estabilidad institucional durante el periodo de transición.
- Evitar la instrumentalización del poder por parte de alguno de los actores.
- Asegurar la participación ciudadana y la transparencia en la toma de decisiones.
Además, será necesario establecer mecanismos de supervisión internacional que respalden el proceso y ofrezcan garantías de imparcialidad.
Perspectivas económicas
La propuesta de Petro también tiene un componente económico. La cogobernanza podría servir para crear un marco de cooperación que permita atraer inversión extranjera y diversificar la economía venezolana. La reforma de la Ley de Hidrocarburos y la apertura a la inversión privada son pasos recientes que podrían complementarse con un acuerdo político amplio.
La superación de la dependencia del petróleo es vista como un objetivo estratégico, y la cogobernanza podría ser el escenario para iniciar un proceso de transformación productiva.
Un camino hacia elecciones libres
El objetivo final de la propuesta es que, tras uno o dos años de cogobernanza, Venezuela pueda celebrar unas elecciones libres y transparentes. Petro considera que este proceso permitiría que surgiera una alternativa política capaz de ofrecer un nuevo rumbo al país, con un modelo económico distinto y con mayor legitimidad democrática.
La comunidad internacional observa con atención esta iniciativa, que podría convertirse en un precedente para otros países con crisis políticas prolongadas.
La propuesta de Gustavo Petro abre un debate sobre la viabilidad de un gobierno compartido en Venezuela y sobre las condiciones necesarias para que este mecanismo funcione. Aunque enfrenta resistencias y desafíos, plantea una fórmula de transición que busca superar la desconfianza y abrir el camino hacia un futuro político más estable.
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