El Gobierno de Venezuela y representantes del sector privado suscribieron este viernes un acuerdo estratégico que busca lograr la certificación internacional del país como territorio libre de fiebre aftosa, una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta al ganado bovino, porcino y otras especies, con graves consecuencias en la producción de carne y leche.
La iniciativa fue presentada en la sede de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Caracas y contó con la participación del Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria, el Ministerio de Agricultura, la Fundación Venezolana de Servicios de Salud Animal (Funvessa) y el Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral (Insai).
Una hoja de ruta basada en la vacunación
En un mensaje difundido a la prensa, Diego Vialli Dos Santos, asesor del Centro Panamericano de Fiebre Aftosa, explicó que el plan establece una hoja de ruta clara que se centra en la vacunación masiva de animales. “Venezuela es la última frontera en nuestro continente que necesitamos trabajar para lograr la certificación”, señaló, subrayando la importancia regional de este paso.
El presidente de Funvessa, José Labrador, hizo un llamado a los productores nacionales para comprometerse con el proceso de vacunación, destacando que la participación activa del sector privado es indispensable para alcanzar el objetivo.
Por su parte, el director nacional de salud animal integral del Insai, Wilmer Alcázar, anunció que el primer ciclo de vacunación comenzará el 1 de mayo, aunque no ofreció mayores detalles sobre la logística. Alcázar recordó que Venezuela lleva 13 años sin incidencia de fiebre aftosa, pero que aún debe completar estudios técnicos y científicos que demuestren ante organismos internacionales que el virus no circula en los rebaños.
Impacto económico y social de la fiebre aftosa
La fiebre aftosa es considerada por la OPS como una de las enfermedades animales más graves, no solo por su impacto en la salud del ganado, sino también por las consecuencias económicas y sociales que genera. Según datos de la organización, las pérdidas en países afectados pueden superar los 20 billones de dólares anuales, debido a la reducción en la producción de carne y leche, la imposibilidad de exportar productos pecuarios y la necesidad de destinar recursos a campañas de control.
Además, la OPS advierte que la enfermedad está asociada a graves problemas sociales, especialmente en las poblaciones más vulnerables, donde la seguridad alimentaria depende directamente de la producción ganadera.
Un paso clave para el comercio internacional
La certificación como territorio libre de fiebre aftosa es un requisito indispensable para que Venezuela pueda acceder a mercados internacionales de carne y productos derivados. Actualmente, países que han alcanzado este estatus gozan de mayores oportunidades de exportación y de confianza en sus sistemas de control sanitario.
En este sentido, el acuerdo firmado representa una oportunidad para reactivar la ganadería venezolana, mejorar la competitividad del país y abrir nuevas posibilidades de comercio exterior. La certificación también fortalecería la seguridad alimentaria interna, al garantizar que la producción nacional se desarrolla en condiciones sanitarias óptimas.
El compromiso de los productores
El éxito del plan dependerá en gran medida del compromiso de los productores ganaderos. La vacunación masiva requiere coordinación, recursos y disciplina para asegurar que todos los animales estén protegidos. Funvessa y el Insai han insistido en que la participación activa del sector privado es fundamental para demostrar ante organismos internacionales que Venezuela cumple con los estándares exigidos.
Contexto regional
En América del Sur, varios países han logrado la certificación como libres de fiebre aftosa, lo que les ha permitido consolidar su posición en el mercado global de carne. Venezuela, en cambio, se mantiene como la “última frontera” en este proceso, según palabras de Vialli Dos Santos. Alcanzar este estatus no solo beneficiaría al país, sino que también contribuiría a la seguridad sanitaria de toda la región.
Una última fase decisiva
Aunque Venezuela lleva más de una década sin registrar casos de fiebre aftosa, la certificación internacional exige pruebas científicas y técnicas que confirmen la ausencia del virus en los rebaños. El plan firmado este viernes marca el inicio de esa última fase, que incluye campañas de vacunación, estudios epidemiológicos y la presentación de resultados ante organismos internacionales.
El reto es demostrar que el país cumple con los estándares globales y que está preparado para integrarse plenamente al comercio internacional de productos pecuarios.
La firma del acuerdo para certificar a Venezuela como territorio libre de fiebre aftosa representa un paso histórico para la ganadería nacional. Se trata de un esfuerzo conjunto entre el Gobierno, el sector privado y organismos internacionales, que busca garantizar la seguridad alimentaria, abrir nuevas oportunidades de exportación y fortalecer la confianza en la producción nacional.
El desafío ahora es cumplir con la hoja de ruta establecida, asegurar la vacunación masiva y demostrar con evidencia científica que el virus no circula en el país. De lograrse, Venezuela no solo alcanzará un reconocimiento internacional, sino que también dará un paso decisivo hacia la recuperación de su sector agropecuario y su inserción en los mercados globales.
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