El Gobierno de Trinidad y Tobago ha reconocido oficialmente a Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela y anunció que enviará una delegación de alto nivel a Caracas en las próximas semanas. La decisión marca un giro en la política exterior de Puerto España, que durante años mantuvo una relación conflictiva con el gobierno de Nicolás Maduro.
El ministro trinitense de Relaciones Exteriores, Sean Sobers, explicó en conferencia de prensa que este reconocimiento refleja la posición diplomática actual tras los cambios políticos ocurridos en Caracas a principios de año. “Los lazos están mejorando día a día”, afirmó, aunque reconoció que persisten tensiones debido a que la primera ministra Kamla Persad-Bissessar continúa siendo considerada persona non grata por parte de sectores venezolanos.
Sobers indicó que la delegación tendrá como objetivo principal impulsar negociaciones sobre los recursos de hidrocarburos compartidos. Aunque la composición del equipo no ha sido revelada oficialmente, fuentes consultadas por EFE señalaron que el ministro de Energía, Roodal Moonilal, formará parte de la misión. Aún no está claro si la primera ministra participará directamente en el viaje.
La iniciativa surge tras declaraciones recientes de Persad-Bissessar, quien aseguró que su Gobierno pretende garantizar la “parte justa” de Trinidad y Tobago en los recursos de petróleo y gas vinculados a la Compañía Nacional de Gas (NGC). La mandataria afirmó que trabaja con socios internacionales, incluido Washington, para asegurar beneficios concretos en los acuerdos energéticos.
En el centro de las conversaciones se encuentran proyectos clave como los yacimientos Dragon y Loran-Manatee, considerados fundamentales para la seguridad energética y la producción de gas natural licuado de Trinidad y Tobago. Dragon, ubicado en aguas venezolanas pero cercano a la infraestructura energética trinitense, ha sido identificado como una fuente potencial de suministro estratégico. Loran-Manatee, por su parte, se extiende a ambos lados de la frontera marítima entre los dos países, lo que lo convierte en un proyecto binacional de gran relevancia.
El desarrollo de Dragon se ha visto retrasado en varias ocasiones debido a tensiones geopolíticas y sanciones impuestas por Estados Unidos a Venezuela. Sin embargo, el nuevo escenario político en Caracas y el reconocimiento de Rodríguez por parte de Trinidad y Tobago podrían abrir la puerta a una reactivación de estos proyectos.
Las relaciones bilaterales han fluctuado a lo largo de los años. Durante la administración de Persad-Bissessar entre 2010 y 2015, el enfoque fue de cooperación pragmática, con acuerdos alcanzados junto a Hugo Chávez y Nicolás Maduro para unificar yacimientos de gas transfronterizos. Estos convenios permitieron avanzar en proyectos conjuntos a pesar de las diferencias políticas.
No obstante, desde 2025 la relación se tornó más hostil, luego de que Persad-Bissessar regresara al poder y se alineara estrechamente con los intereses estratégicos de Estados Unidos, apoyando medidas de seguridad regional en el Caribe. El reconocimiento de Delcy Rodríguez y la preparación de una delegación oficial representan un intento de recomponer vínculos y avanzar en la cooperación energética.
El desenlace de estas negociaciones será clave para definir el futuro de la relación bilateral y el aprovechamiento de los recursos compartidos, en un momento en que Trinidad y Tobago busca reforzar su seguridad energética y Venezuela procura recuperar espacios de cooperación internacional.
Redinfodigital / Red de Información Digital.
Informamos. No opinamos.

