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La multinacional energética Shell anunció que planea iniciar la producción de gas natural en 2027 en el campo costa afuera Loran-Manatee, que se extiende entre Venezuela y Trinidad y Tobago. El proyecto, considerado estratégico para ambas naciones, busca garantizar nuevos suministros de gas para sostener las industrias de gas natural licuado (GNL) y petroquímica de Trinidad.

El presidente de la Compañía Nacional de Gas (NGC) de Trinidad confirmó que Shell trabaja para obtener el “primer gas” del campo conjunto el próximo año. La empresa ha incrementado la capacidad del gasoducto que transportará el recurso hacia Trinidad a 1.000 millones de pies cúbicos diarios, frente a los 700 millones inicialmente previstos. El gas será llevado a la instalación de Beachfield mediante un gasoducto de 32 pulgadas de diámetro, en lugar del diseño original de 24 pulgadas.

Producción en dos fases

Shell indicó que espera iniciar la producción en el lado Manatee en 2027, aunque aún no ha tomado una decisión final de inversión sobre el lado venezolano del campo Loran, que contiene aproximadamente 7,3 billones de pies cúbicos de gas, frente a los 2,7 billones del lado trinitense.

Anteriormente, la empresa estadounidense Chevron exploró el área Loran bajo contrato con Venezuela, pero ahora está abandonando ese activo mientras negocia nuevos proyectos petroleros en la Faja del Orinoco.

Negociaciones por el campo Dragon

El gobierno de Trinidad y Tobago también prepara un equipo negociador que viajará a Caracas para discutir otro proyecto gasífero: el campo Dragon, ubicado completamente en aguas venezolanas y con reservas estimadas en 4,5 billones de pies cúbicos de gas. Este proyecto será operado por Shell (80 %) junto a NGC (20 %), bajo una licencia de 30 años otorgada en 2023.

Sin embargo, las relaciones bilaterales se han visto afectadas por cambios políticos en Trinidad, lo que ha generado tensiones diplomáticas. A pesar de ello, funcionarios trinitenses confirmaron que una delegación viajará próximamente a Venezuela para avanzar en las conversaciones.

Impacto energético y geopolítico

La posibilidad de nuevos suministros de gas se enmarca en un contexto de incertidumbre global, marcado por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha alterado los mercados energéticos. Trinidad evalúa reactivar instalaciones de GNL actualmente inactivas, incluyendo una planta del proyecto Atlantic LNG, paralizada por falta de gas.

Shell y BP poseen cada una el 45 % de este complejo, mientras que NGC controla el 10 %. La reactivación de estas instalaciones dependerá de la capacidad de Shell y Venezuela para garantizar volúmenes suficientes de producción.

Venezuela y la transición energética

Bajo la administración de la presidenta interina Delcy Rodríguez, Shell ha acelerado sus proyectos de gas en Venezuela, especialmente aquellos vinculados con Trinidad. El gobierno venezolano considera que el desarrollo de campos como Loran-Manatee y Dragon puede convertirse en un motor de recuperación económica, diversificando ingresos más allá del petróleo.

El gas natural, además de ser clave para la industria petroquímica y de GNL, se percibe como un recurso estratégico para contener la inflación y estabilizar el mercado cambiario, dado que los ingresos en divisas provenientes de su exportación podrían reforzar las reservas internacionales.

Retos y perspectivas

El desarrollo de estos proyectos enfrenta desafíos técnicos, financieros y políticos. La decisión final de inversión sobre el lado venezolano del campo Loran dependerá de la estabilidad institucional y de las condiciones de financiamiento. Asimismo, las tensiones diplomáticas entre Caracas y Puerto España podrían retrasar acuerdos clave.

No obstante, el interés de Shell y la necesidad de Trinidad de asegurar gas para sus industrias sugieren que ambos países buscarán superar obstáculos. La cooperación energética podría convertirse en un puente para mejorar las relaciones bilaterales y consolidar la integración regional en materia de hidrocarburos.

En conclusión, el inicio de producción en Loran-Manatee y las negociaciones sobre el campo Dragon representan una oportunidad significativa para Venezuela y Trinidad. Para Shell, se trata de un proyecto estratégico que refuerza su presencia en el Caribe y asegura suministros en un mercado global marcado por la volatilidad.

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